El asado se consolida indiscutiblemente como uno de los máximos emblemas gastronómicos para festejar las cenas de Año Nuevo. Este menú tradicional de la cocina argentina mantiene su vigencia durante todo el calendario, pero adquiere el rol de protagonista principal cuando llegan las celebraciones de fin de año en los hogares.

El consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en 20 años por el impacto de los precios

Por este motivo, la presente guía reúne una serie de recomendaciones prácticas orientadas a lograr una cocción óptima y sabrosa. Estos consejos técnicos buscan garantizar un resultado excelente frente a la parrilla, asegurando la conformidad de cada comensal de la familia que consume productos cárnicos durante la festividad.

Cómo hacer el fuego para un asado

1 - Prender un fuego abundante

Cualquier especialista en la parrilla sabe que resulta inadmisible quedarse sin brasas, por lo que la cantidad inicial debe ser generosa. Esto garantiza el suministro constante de calor indispensable para regular la cocción de los alimentos. Si bien la técnica habitual emplea papel, maderas blandas y carbón, la incorporación de maderas duras como el quebracho colorado o el espinillo enriquece la preparación mediante notas aromáticas y un gusto ahumado muy valorado.

2 - La carne debe llegar sin temperatura a la parrilla

Quienes poseen mayor experiencia sugieren retirar las piezas del frío con bastante anticipación, incluso desde la velada previa. En caso de descuidos, un reposo ambiental de una o dos horas bastará para impedir que las fibras musculares sufran una contracción brusca al tocar el hierro caliente, preservando de este modo la suavidad y el punto tierno de la pieza.

3 - Usar sal gruesa sí o sí

La utilización de sal de grano grueso constituye un requisito obligatorio, adaptando siempre la cantidad al espesor de cada alimento. Se aplica sobre las dos caras de la pieza mediante fricciones suaves que facilitan una impregnación homogénea. Este tipo de grano sazona de forma paulatina durante todo el proceso y aporta una textura crujiente que se aprecia al momento de servir.

4 - Elegir bien la carne

La adquisición de la materia prima representa un paso crítico donde el presupuesto disponible marca la pauta, pero donde la pericia resulta fundamental. Contar con un proveedor de confianza disminuye los riesgos; de lo contrario, opciones tradicionales como el vacío, la tapa, la entraña o el queperí aseguran una base sólida. La preferencia entre ternera y novillo depende exclusivamente del gusto del comensal: la primera destaca por su suavidad, mientras que el segundo ofrece una intensidad de sabor superior.

5 - El carbón debe estar bien encendido

Un fallo habitual en los asadores novatos consiste en distribuir el combustible antes de su completa transformación. Las piezas requieren lucir un color rojo incandescente o una cobertura grisácea uniforme. Colocar los alimentos cuando el material todavía permanece negro genera llamaradas descontroladas y la emanación de elementos nocivos que perjudican la calidad del menú.

6- La temperatura del fuego debe ser perfecta

Un método tradicional sumamente eficaz consiste en colocar la palma sobre los hierros para medir la resistencia durante diez segundos. Si el calor obliga a retirar la mano antes de cumplirse el tiempo, la potencia resulta excesiva y corre el riesgo de quemar la superficie. Para evitar un centro crudo y un exterior calcinado, conviene sostener una graduación térmica estable y acorde a las dimensiones del corte.

7- Distribuir la carne en la parrilla

La correcta disposición de los alimentos sobre el plano de cocción permite administrar las brasas inferiores según el requerimiento de cada variedad. Esta organización facilita que el parrillero despache los platos de forma escalonada, aplicando distintas intensidades de calor según las características de piezas tan diversas como una entraña o los embutidos.